domingo, 7 de octubre de 2012

"LA PRIMAVERA ÁRABE": EUFEMISMOS ABSURDOS



No me gusta el término "la primavera árabe", difundido internacionalmente para denominar a las múltiples revoluciones ciudadanas que acabaron con monolíticas dictaduras en Egipto, Túnez y Libia. Y no me gusta porque nunca he asociado la primavera a la muerte, a la sangre que corre por ríos, a la intolerancia...

Es verdad que lo sucedido en la plaza Tahrir de El Cairo hace ya casi dos años quedará en el recuerdo como uno de los hechos más sorprendentes y positivos de la historia universal: miles y miles de ciudadanos, hartos del sátrapa Hosni Mubarak, se movilizaron a través de las redes sociales e iniciaron un camino nuevo frente a lo conocido. Frente a décadas de un único gobernante, dueño de todo, se abrió la puerta, a patadas, de la posibilidad de crear para su país un régimen de libre determinación.

Pero esta ola de revoluciones libertarias también produjo el encarnizado ajusticiamiento popular de Muamar Gadafi - otro dictador que hizo negocios turbios con todos aquellos gobiernos que bramaban su muerte - con el siguiente festín morboso de as corporaciones noticiosas occidentales y generó la horrorosa guerra que  hasta estos momentos asola Siria, con estupefacientes saldos de muertos y heridos. A eso yo no lo llamaría "primavera" ni en mis peores momentos de distracción...

No sé quién acuñó el término pero me da la impresión de que fue alguno de esos "creativos" occidentales que, como al sistema neoliberal al que le hacen el juego permanentemente, por un puñado de dólares, suponen que al Medio Oriente le va a ir mejor el día que adopten los modos de vida que entre nosotros son normales. Sospecho que el concepto gira en torno a que la "primavera" se asomó en la milenaria e islámica Arabia cuando el Facebook demostró que había poder real detrás de sus fotos compartidas, detrás de sus aplicaciones. Se trata definitivamente, de una falacia inaceptable.

Cuando veo a las autoridades de los países que nos acaban de visitar, para una supuesta "cumbre" que no es otra cosa que un almuerzo de negocios extra-large, plenamente occidentalizadas (también lo eran Gadafi, Mubarak y Al Assad, sus esposas y sus hijos) me pregunto si las bondades de esta "primavera" alcanzarán realmente a los artífices de cada una de las revueltas: a los egipcios, libios, tunecinos o sirios de a pie, a las mujeres que aun siguen soportando abusos, cuestionamientos acerca de si perdieron o no la virginidad, a los ciudadanos de ese enigmático lado del mundo a quienes se les ha estigmatizado de terroristas solo porque no comparten nuestro credo y deploran nuestro exhibicionismo barato...

Han pasado casi 24 meses después del derrocamiento de Mubarak en Egipto y sin embargo, los efectos de esta sanguinolenta y armamentista primavera ni siquiera han comenzado a sentirse. Sin embargo, nuestras prensas siguen llamando así a este proceso incierto, en el cual lo único claro son los enormes negocios bilaterales que se cocinan para seguir enriqueciendo a los mismos de siempre. De repente para ellos sí llegan aires primaverales al finalizar cada "cumbre", al firmar cada contrato... 

No hay comentarios: